sábado, 25 de abril de 2026

Espino negro - Rhamnus lycioides

 

   La Sierra del Molar es una elevación montañosa cerca de la pedanía costera de La Marina, que bordea el margen izquierdo de la Vega Baja del Segura cerca de su desembocadura. Una zona donde se combina la sierra con el entorno agrícola, generando un paisaje típico del monte bajo mediterráneo. Un espacio silvestre utilizado para senderismo y actividades al aire libre, con hermosas vistas del Parque Natural de las Salinas de Santa Pola.



   En esta singular Sierra crece el ´espino negro`, un pequeño árbol mediterráneo muy frecuente en este lugar, adaptado a zonas de matorral y suelos pedregosos. Un endemismo iberolevantino de hasta 2 m, con ramas espinosas y fruto pequeño, que tolera bien la sequía y el viento.



   Es un arbusto autóctono, espinoso, densamente ramificado, que puede llegar hasta los 2 m. La corteza de los tallos leñosos es grisácea, frecuentemente con aspecto liso. Sus ramas enmarañadas terminan en una espina apical y son de color pardo rojizo a gris.  



   Es perennifolio, es decir mantiene sus hojas durante todo el año, por lo que no sufre una caída total en invierno como en las especies de hoja caduca. Pero si las renueva, las nuevas hojas suelen brotar junto con la floración en primavera, creciendo sobre las ramillas jóvenes de color rojizo. Son hojas verdes, estrechas, alargadas y coriáceas, que a veces se ensanchan ligeramente hacia el ápice.



   Flores diminutas, solitarias o formando pequeños grupos en las axilas de las hojas, de color verde-amarillento con 4 lóbulos triangulares. Los pétalos son minúsculos o ausentes. Florece desde marzo-abril hasta junio.



   Llaman la atención sus numerosos frutos redondeados de color negro cuando maduran. A partir de agosto sus ramas se llenan de ellos. Es un placer observarlos en la Sierra del Molar.



   Crece en lugares pedregosos y de matorral, suelos secos y soleados, al lado de pinos, lentiscos y coscojas, siempre en ambiente seco. También lo podemos encontrar en fisuras y roquedos.



martes, 14 de abril de 2026

Palmito - Chamaerops humilis

 


   Es la única palmera autóctona de Europa y por consiguiente de la Península Ibérica. Una joya natural singular y exclusiva que crece de forma natural o espontánea en zonas próximas a la costa porque no resiste las heladas.



   Nos referimos a una peculiar palmera arbustiva que suele habitar en zonas secas o áridas, abiertas y muy soleadas, incluso en lugares muy rocosos o arenosos. Le encanta los ambientes cercanos al mar, soportando los vientos salinos. Los arbolillos silvestres no suelen superar los 2 m de altura.


   Habitualmente expone múltiples troncos que crecen y se ramifican desde la base, formando matas densas. De forma natural el tronco suele estar cubierto por las hojas viejas secas o sus restos. 



   Suele llamar la atención la vistosidad de sus hojas con forma de abanico. Son muy fibrosas, rígidas y derechas, simples, persistentes, palmeadas y divididas en numerosos foliolos, que se disponen en zigzag para impedir la entrada perpendicular del sol y así evitar el recalentamiento de la planta. Posee largos y delicados peciolos cargados de espinas laterales amarillas.


   Su propio nombre científico procede del griego y describe a esta apreciada palmera con razonable precisión: ´chamai-rhops` que significa ´pequeño arbusto` y ´humilis` que quiere decir de ´poco crecimiento`.


   Es una especie dioica, es decir hay palmeras que poseen solamente flores masculinas separadas de las palmeras con flores femeninas, incluso algunos ejemplares poseen flores hermafroditas. Son pequeñas y crecen en densos racimos colgantes que se forman entre las hojas. A menudo pasan desapercibidas por su tamaño y por estar algo ocultas. 


   Florecen desde marzo-abril hasta junio-julio. Se reproducen por la dispersión de las semillas y también por el esparcimiento y extensión de rizomas, los cuales se despliegan ampliamente por debajo del suelo.


   Los frutos o palmiches, también llamados dátiles de zorra, son pequeños y carnosos, del tamaño de una oliva, de color verde al principio, y pardo o rojizo a lo largo del otoño. Sirven de alimento a numerosos mamíferos y antiguamente se utilizaban como astringentes y antidiarreicos pues poseen taninos, son muy ásperos.


   Es una palmera especialmente robusta, capaz de rebrotar después de un incendio forestal. Sus hojas se usaban en cestería y para la fabricación de escobas o cordeles. También se planta como ornamental en zonas ajardinadas, pudiendo alcanzar varios metros de altura.



domingo, 22 de marzo de 2026

Cerraja común-cerrajón-lechuguilla-llinsó - Sonchus oleraceus / Sonchus asper

 

   Diversas especies del género Sonchus , conocidas popularmente como ´lechuguillas o cerrajas`, son autóctonas y nativas de la región mediterránea. Son plantas herbáceas muy comunes en el ecosistema alicantino, adaptadas al clima local, apareciendo frecuentemente en campos, bordes de caminos y zonas alteradas.



   Habitualmente presentan un tallo solitario, que segrega abundante latex al cortarlo. Poseen hojas alternas, simples y con el borde dividido en lóbulos, a menudo cubiertas de pelos rígidos y ásperos, que abrazan al tallo. Las flores forman capítulos o cabezuelas amarillas. Generan vilano.



   La Sonchus oleraceus o cerraja común expone con frecuencia tallos cilíndricos, huecos y erectos, que suelen tornarse rojizos o purpúreos, especialmente en ejemplares maduros expuestos al sol. Es un rasgo peculiar de identificación en la cerraja.



   En la Vega Baja del Segura tanto la Sonchus oleraceus como la Sonchus asper son frecuentes y muy parecidas, y a menudo hibridan pues crecen en los mismos ambientes. Ambas se desarrollan en herbazales ruderales, huertas y cunetas. Por todo ello muchas veces se suelen confundir y cuesta identificarlas con claridad.



   Ambas son comestibles cuando son jóvenes, aunque S. oleraceus es preferida y valorada en la cocina, sus hojas son más suaves, mate y profundamente lobuladas. Las hojas tiernas, antes de que salga el tallo, en otoño o invierno, son excelentes en ensaladas. Es una planta muy nutritiva y resistente, a menudo confundida como mala hierba.



   Las flores brotan en primavera a partir de marzo hasta noviembre. Agrupadas en una base ensanchada forman inflorescencias de casi 200 flores por cada capítulo o cabezuela. Son hermafroditas.



   Tradicionalmente la cerraja siempre ha sido valorada por sus propiedades diuréticas, digestivas, depurativas y antiinflamatorias. Todavía se sigue utilizando en infusiones para fiebres y problemas hepáticos, mientras que su látex se aplica tópicamente en cataplasmas para infecciones de piel, heridas y verrugas. Aunque, ¡Mucho cuidado!  Pues el látex de la planta fresca puede originar dermatitis de contacto.



   Como curiosidad, antiguamente se preparaba en casi todas las farmacias ´el agua de cerrajas` como un remedio casi universal que curaba multitud de dolencias. Pero durante el siglo XVIII este singular fármaco se fue excluyendo poco a poco hasta quedar en el olvido.  



Espino negro - Rhamnus lycioides

     La Sierra del Molar es una elevación montañosa cerca de la pedanía costera de La Marina, que bordea el margen izquierdo de la Vega Baj...