La diminuta ´fumaria capreolata` crece de forma silvestre en la Vega Baja del Segura, es frecuente en las orillas de caminos, bases de muros, huertas o tierras removidas y campos con suelo rico en nitrógeno.
Como ocurre con otras muchas especies, es una diminuta planta que nos enseña con mucha habilidad y sencillez su particular comportamiento para adaptarse a las características ambientales del medio donde vive. No soporta los calores del verano y al llegar a esta tórrida estación se seca por completo y muere, concluyendo así su ciclo de vida anual.
En realidad, como planta adaptada al clima mediterráneo, su comportamiento sigue una estrategia muy específica frente al calor estival de la Vega Baja. Se trata de un terófito o planta anual que sobrevive a la época desfavorable, tanto durante el frío invierno como en el seco verano, únicamente en forma de semilla.
No espera a las temibles temperaturas extremas y la sequía del verano, con anterioridad la planta dispersa sus semillas en el suelo. Toda la estructura aérea de la planta desaparece y sobrevive estratégicamente en forma de semilla. El suelo es su refugio.
Las semillas permanecen ocultas, aparentemente inactivas y enterradas bajo el suelo seco durante todo el verano, resistiendo el calor, pero germinarán de nuevo con las lluvias del otoño, crecerán durante el invierno y floreciendo con fuerza entre enero y junio. Estamos en la siguiente generación.
Poseen tallos trepadores, rastreros, muy ramificados y flexibles que llegan hasta un metro de longitud, aunque de consistencia débil. Se apoyan o enroscan en otras plantas si no encuentran otro soporte. Las ramas salen de las axilas de las hojas. En ocasiones presentan tonos púrpuras en las aristas.
Sus hojas son alternas y se parecen mucho a las del perejil porque están muy divididas en pequeños lóbulos y son de color verde claro. Las flores son de color blanco con el ápice de un tono púrpura intenso y se agrupan en racimos.
La corola está formada por 4 pétalos alargados y desiguales que mantienen la flor cerrada, uno superior más ancho en forma de bóveda, dos laterales más estrechos y otro inferior que sobresale en el extremo, sin olvidar a los dos sépalos semitransparentes que parecen pétalos, tan anchos o más que la corola.
Cada flor polinizada genera un único aquenio o fruto seco globoso y liso que contiene una sola semilla la cual no está pegada a la pared del fruto, es decir no se abre al madurar. Este fruto se puede contemplar entre los meses de enero a junio, coincidiendo con el tiempo de floración.
En la Vega Baja del Segura crecen diversas especies del género Fumaria, todas ellas conocidas popularmente como palomillas, conejitos, zapaticos, gallerets, mataconill, ……. Un rasgo clave para diferenciar la Fumaria capreolata del resto es que sus rabillos o pedúnculos florales se curvan fuertemente hacia abajo tras la floración, cuando se forma el fruto.
