Diversas especies del género Sonchus , conocidas popularmente como ´lechuguillas o cerrajas`, son autóctonas y nativas de la región mediterránea. Son plantas herbáceas muy comunes en el ecosistema alicantino, adaptadas al clima local, apareciendo frecuentemente en campos, bordes de caminos y zonas alteradas.
Habitualmente presentan un tallo solitario, que segrega abundante latex al cortarlo. Poseen hojas alternas, simples y con el borde dividido en lóbulos, a menudo cubiertas de pelos rígidos y ásperos, que abrazan al tallo. Las flores forman capítulos o cabezuelas amarillas. Generan vilano.
La Sonchus oleraceus o cerraja común expone con frecuencia tallos cilíndricos, huecos y erectos, que suelen tornarse rojizos o purpúreos, especialmente en ejemplares maduros expuestos al sol. Es un rasgo peculiar de identificación en la cerraja.
En la Vega Baja del Segura las plantas de Sonchus oleraceus son frecuentes. Estas y otras del género Sonchus se desarrollan en herbazales ruderales, huertas y cunetas. Por todo ello muchas veces se suelen confundir y cuesta identificarlas con claridad.
Algunas son comestibles cuando son jóvenes, aunque S. oleraceus es preferida y valorada en la cocina, sus hojas son más suaves, mate y profundamente lobuladas. Las hojas tiernas, antes de que salga el tallo, en otoño o invierno, son excelentes en ensaladas. Es una planta muy nutritiva y resistente, a menudo confundida como mala hierba.
Las flores brotan en primavera a partir de marzo hasta noviembre. Agrupadas en una base ensanchada forman inflorescencias de casi 200 flores por cada capítulo o cabezuela. Son hermafroditas.
Tradicionalmente la cerraja siempre ha sido valorada por sus propiedades diuréticas, digestivas, depurativas y antiinflamatorias. Todavía se sigue utilizando en infusiones para fiebres y problemas hepáticos, mientras que su látex se aplica tópicamente en cataplasmas para infecciones de piel, heridas y verrugas. Aunque, ¡Mucho cuidado! Pues el látex de la planta fresca puede originar dermatitis de contacto.
Como curiosidad, antiguamente se preparaba en casi todas las farmacias ´el agua de cerrajas` como un remedio casi universal que curaba multitud de dolencias. Pero durante el siglo XVIII este singular fármaco se fue excluyendo poco a poco hasta quedar en el olvido.


