Es la única palmera autóctona de Europa y por consiguiente de la Península Ibérica. Una joya natural singular y exclusiva que crece de forma natural o espontánea en zonas próximas a la costa porque no resiste las heladas.
Nos referimos a una peculiar palmera arbustiva que suele habitar en zonas secas o áridas, abiertas y muy soleadas, incluso en lugares muy rocosos o arenosos. Le encanta los ambientes cercanos al mar, soportando los vientos salinos. Los arbolillos silvestres no suelen superar los 2 m de altura.
Habitualmente expone múltiples troncos que crecen y se ramifican desde la base, formando matas densas. De forma natural el tronco suele estar cubierto por las hojas viejas secas o sus restos.
Suele llamar la atención la vistosidad de sus hojas con forma de abanico. Son muy fibrosas, rígidas y derechas, simples, persistentes, palmeadas y divididas en numerosos foliolos, que se disponen en zigzag para impedir la entrada perpendicular del sol y así evitar el recalentamiento de la planta. Posee largos y delicados peciolos cargados de espinas laterales amarillas.
Su propio nombre científico procede del griego y describe a esta apreciada palmera con razonable precisión: ´chamai-rhops` que significa ´pequeño arbusto` y ´humilis` que quiere decir de ´poco crecimiento`.
Es una especie dioica, es decir hay palmeras que poseen solamente flores masculinas separadas de las palmeras con flores femeninas, incluso algunos ejemplares poseen flores hermafroditas. Son pequeñas y crecen en densos racimos colgantes que se forman entre las hojas. A menudo pasan desapercibidas por su tamaño y por estar algo ocultas.
Florecen desde marzo-abril hasta junio-julio. Se reproducen por la dispersión de las semillas y también por el esparcimiento y extensión de rizomas, los cuales se despliegan ampliamente por debajo del suelo.
Los frutos o palmiches, también llamados dátiles de zorra, son pequeños y carnosos, del tamaño de una oliva, de color verde al principio, y pardo o rojizo a lo largo del otoño. Sirven de alimento a numerosos mamíferos y antiguamente se utilizaban como astringentes y antidiarreicos pues poseen taninos, son muy ásperos.
Es una palmera especialmente robusta, capaz de rebrotar después de un incendio forestal. Sus hojas se usaban en cestería y para la fabricación de escobas o cordeles. También se planta como ornamental en zonas ajardinadas, pudiendo alcanzar varios metros de altura.
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